12 enseñas de Catalunya

Las doce pequeñas esculturas en bronce que Manuel Cusachs presenta en esta colección, desde un principio cargadas de un sentido vigorosamente significativo, quieren ser “Doce enseñas de Catalunya”. Y lo son. En lugar de ser doce, podrían ser veinticuatro. O más. La identidad de un pueblo no puede agotarse en unas pocas imágenes, por muy apasionadamente que sean asumidas. Pero Cusachs, de momento, se ha limitado a proporcionar doce. Y me da la libertad de resumirlas en cuatro rayas: en pocas palabras, quiero decir. Las palabras en torno de cualquier obra de arte, de arte plástica, no dejan de ser superfluas. O la obra –en este caso, la escultura- lo dice todo, o es inútil apoyarla verbalmente. Manuel Cusachs, a quien le gusta autodefinirse como realista, ha escogido unos temas delicadamente excitantes. Y yo los ordeno así:

Joan Fuster, 1983